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La espiritualidad de la Legión de María

Está obsequiada con los dones de un rostro laical y mariano bajo el principio dinámico de la unión con María, prestando nuestro servicio a cada ser humano, que es imagen de Cristo, en el espíritu y solicitud de María.

El espíritu de la Legión de María es el de María misma. Y de manera particular anhela la Legión imitar su profunda humildad, su perfecta sumisión, su dulzura angelical, su continua oración, su absoluta mortificación, su inmaculada pureza, su heroica paciencia, su celestial sabiduría, su amor a Dios intrépido y sacrificado; pero, sobre todo, su fe, esa virtud que en Ella, y solamente en Ella, llegó hasta su más alto grado, a una sublimidad sin par. Animada la Legión con esta fe y este amor de María, no hay empresa, por ardua que sea, que le arredre, pues ni se queja Ella de imposibles, porque cree que todo lo puede (Imitación de Cristo, lib. III, cap. 5).

"El modelo perfecto de esta espiritualidad apostólica es la Santísima Virgen María, Reina de los Apóstoles. Ella, mientras vivió en este mundo una vida igual a la de los demás, llena de preocupaciones familiares y de trabajos, estaba constantemente unida con su Hijo, y cooperó de modo singularísimo a la obra del Salvador.

orando santisimo

La Legión busca ser una expresión visible e instrumento del amor maternal de María para las personas, busca ayudar a María a poner a Jesús en el mismo corazón, en el centro de cada hombre.

Está radicada en la espiritualidad mariana en la línea de San Luis María Grignion de Monfort y en el abandono al Espíritu Santo. 

Finalmente, el espíritu de María y por consiguiente el espíritu de Frank Duff y el de la Legión son Cristocéntricos.

Palabras de su Santidad Juan Pablo II en un discurso a Legionarios Italianos 1982

"Vuestra espiritualidad es eminentemente mariana, no solo porque la Legión se gloría de llevar como bandera desplegada el nombre de María, sino sobre todo porque basa su método de espiritualidad y de apostolado en el principio dinámico de la unión con María, en la verdad de la íntima participación de la Virgen Madre en el plan de la salvación.
En otras palabras, tratáis de prestar vuestro servicio a cada uno de los hombres, que son imagen de Cristo, con el espíritu y la solicitud de María.

Si nuestro Mediador es uno solo, el hombre Cristo Jesús, afirma el Concilio que “la misión maternal de María para con los hombres no oscurece ni disminuye en modo alguno esta mediación única de Cristo, antes bien sirve para demostrar su poder” (LG, 60). Así la santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora, Madre de la Iglesia (Ver LG, 62).

La empresa apostólica, para nacer y crecer, la mira a Ella, que engendró a Cristo, concebido por el Espíritu Santo. Donde está la Madre, allí está también el Hijo. Cuando se aleja la Madre, se termina, antes o después, por tener lejano también al Hijo. Por algo hoy, en diversos sectores de la sociedad secularizada, se registra una crisis difusa de fe en Dios, precedida por una caída de la devoción a la Virgen Madre.
Vuestra Legión forma parte de los movimientos que se sienten comprometidos muy personalmente en la dilatación o en el nacimiento de la fe a través de la difusión o de la reanudación de la devoción a María; por eso, sabrá afanarse siempre para que, con el amor a la madre, sea más conocido y amado el Hijo, que es camino, verdad y vida de cada uno de los hombres.

En esta perspectiva de fe y de amor, os imparto de corazón la bendición apostólica."

Vocación

La misma que Cristo dejó como mandato y que descubrió como suya su Cuerpo Místico: EVANGELIZAR.

Sois un movimiento de laicos que proponen hacer de la fe aspiración de la propia vida hasta conseguir la santificación personal. Se trata de un ideal elevado y arduo, sin duda. Pero hoy la Iglesia llama a ese ideal, por medio del Concilio, a todos los cristianos del laicado católico, invitándolos a participar en el sacerdocio real de Cristo con el testimonio de una vida santa, con la abnegación y la caridad operante; a ser en el mundo, con el fulgor de la fe, de la esperanza y de la caridad, lo que es el alma en el cuerpo (Lumen Gentium, 10 y 38).

Carisma

El carisma en sentido católico significa las gracias espirituales y cualidades dadas a cada cristiano para llevar a cabo su función en la Iglesia. El fundador de la Legión de María, el Siervo de Dios Frank Duff, fue dotado de un carisma es decir de un don del Espíritu Santo de extraordinarias gracias para el bien de los demás. El puso este don dándole un gran uso, fundando y guiando la Legión de María. Esto está mejor descrito en las palabras de Mons. Diarmuid Martin, Arzobispo de Dublín: 

La Evangelización

Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros,  a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo de Cristo. De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo. (Ef 4, 11-13)